Haber conocido a Bárbara Torres y a Andrés Noboa, me llevan a éste título que además de jocoso, resulta real, más de lo que se espera a veces. El dólar es de Andrés y Bárbara la fanática del quaker, me dieron una nueva respuesta para todo aquel, que pudiera adjuntarse al dicho de: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde” y justo en ése momento, cuando ya se ha perdido, aquel insensato, intenta volver sobre sus pasos creyendo que logrará recuperar lo perdido...
Suele pasar aquello de las segundas y terceras oportunidades, cuando la gente cambia en la superficie y reinicide en sus errores, o de aquella que llega a un sincero arrepentimiento y con algo de suerte logra recuperar lo que se ha perdido... Sin embargo, aunque “todos” en el absoluto universo de la vida, llegamos al día donde reflexionamos sobre eso e intentamos volver, habemos personas que queriéndolo o no, merecen y finalmente escuchan ésta bella frase: “¡Haber querido(a)... Lleva, lleva tu dólar y tu vaso de quaker... y te me fuites ya...!”
Y ¿por qué? Bueno, la respuesta se debe a que, depende: Depende del dolor que se ha causado, depende de lo humillado que uno se pueda sentir, depende de lo difícil que resulta continuar una relación con esa persona que no hizo más que pensar en sí misma, sin pensar como quedaba uno, depende de cuántas veces se ha perdonado e intentado olvidar los agravios, y sobretodo depende de si ha llegado un nuevo amor a tu vida, que felizmente ha curado las heridas y ha permitido observar que después de tanta oscuridad, por fin se ha encontrado la luz...
Justamente, el arrepentimiento de aquel (la) infame, muchas veces llega cuando el corazón empieza a amar de nuevo, cuando existe una nueva ilusión y con mucha pena, otras veces con regocijo, nos damos el lujo de citar ésta bella frase, de muchas maneras, pero que en su contexto, al fin y al cabo dicen lo mismo: ¡Lo siento mucho, ya es muy tarde!...