No es necesario halar un gatillo y disparar, no es necesario tener una daga y apuñalar para matar a alguien... Dentro de la ley mosaica uno de los mandamientos más fuertes era: NO MATARAS, sin embargo se nos hace tan fácil disparar una palabra ofensiva, concebir un pensamiento réprobo que pasa por nuestra mente, y culminando con la mirada más fulminante que atraviesa a quemarropa, sin dejar a nuestra víctima, ni la opción de reaccionar...
Así me siento como un asesino confeso, como alguien que lo pudo haber pensado mejor y no haber actuado tan instintivamente, fui de hecho un verdadero león, un león que trepó sobre la presa y la asfixió. No puedo dejar de pensar, en lo que hubiera pasado si por lo menos, me hubiera dado la oportunidad de saber más sobre mi víctima...
Si bien es cierto, lo que ocurrió con Juan Icaza, fue producto de una enfermedad combinado con la Voluntad Divina no es menos cierto que hace casi 8 días estreché su mano, deseando no haberlo visto y que saliera de mi espacio, pero me retiré yo del suyo, pensando en lo injusta que era la vida conmigo, por no poder tener y poder ofrecer lo que a él le sobraba, a lo que teníamos en común, que los dos amábamos a la misma mujer...
Me sentía en desventaja, por todos los lados posibles, de hecho él podía protegerla mejor que yo, él le podría ofrecer económicamente la estabilidad que yo no, él podía casarse con ella, sin que fuera nada de otro mundo en cambio, yo no... Sin embargo, el dueño del corazón de ella, soy yo!!! El tampoco lo tenía todo, porque sin el amor de ella, nada tenía sentido. Eso no me fue suficiente para mí, dudé de mi Amada, lo maté a él...
Cómo me puedo sentir? Cual suela de zapato, como un vil asesino, como un tonto celoso, como alguien que no tiene control... Mucho menos que el hombre, que yo solía ser... Juan José, discúlpeme, en serio, lo siento, en serio, no queria que pasara así. De hecho aún sin querer reconocerlo me ayudó mucho, mientras ud pudo hacer lo que aun yo soy incapaz de hacer...
Señor Icaza, como hombre, le pido perdón y debo reconocer que ud solo buscaba ser feliz en lo que consideró su ultima oportunidad, como cualquier ser humano, perdón de corazón, por no haber sido sincero, la última vez que estreché su mano y de haber desperdiciado, una noche, que tuve la oportunidad de conocerlo y lo tuve en poco. Señor Icaza, DESCANSE EN PAZ, y espero poder hacerlo yo, en los días posteriores, una vez más, PERDON!!!