lunes, 15 de agosto de 2011

CUANDO LA OSADIA ES ABRUMADORA...

Es curioso, pero el ser humano, jamás gusta de hacerse responsable de sus propios errores y de hecho reconocerlos a fin de resarcir y no volver a caer en el mismo error. No obstante y a pesar de conocer aquella verdad viene a mi mente aquel dicho: "Mientras más conozco a la gente, más quiero a mi perro" y aún así me sigue sorprendiendo lo fácil que uno olvida "las patadas" que le damos al prójimo, sin importar que "ese prójimo" sea el supuesto ser que decimos amar con toda el alma...

Hace algunos días he venido publicando artículos sobre "los puntapiés" que he recibido hace 2 semanas, porque mi amor es grande, pero "mi brutalidad" es más, y a pesar de todo esto, ésta tarde mis oídos fueron estremecidos al escuchar a la gestora de mis tristezas, la misma que hace 2 semanas le ha valido "3 atados" lo que ha ocurrido con mi ánimo, mi vida y mi corazón, porque recién aparece para "dar gracias" y para informarme que en su "infinita misericordia", ya no se encuentra molesta conmigo...

Bueno y es que a decir verdad, "la razón" que molestó a nuestra mencionada y misericordiosa transgresora, no es otra sino ella mismo, porque falló a sus promesas y puse en práctica provocarle a celos, sin embargo, no funcionó como esperaba, al contrario, fue la excusa perfecta, para tomar aire y desaparecer por 2 semanas de mi vida, sin importar, nadie más que ella misma...

Conversando del tema con un amigo, me recordó, que mi silencio ante "las misericordias" de aquella, fue como aceptar que en efecto, ella es la ofendida y yo el transgresor, no obstante, la razón que me llevó a callar, no es otra sino mi temor a perderla y por supuesto no perder el sitial que tengo en su mente, ya que ella jamás ha escuchado de mi "un reproche", pues prefiero desahogarme en éstas líneas o con algún amigo, pero lejos de sus oídos y aunque esto no sea nada saludable, lo he preferido para que no tenga mayores excusas delante mío...

Sin embargo, aún así recuerdo con estupor, sus palabras y su mensaje final, esto es, "no te preocupes, bobby (perro), seguimos igual, nada cambiará". Y no pude decir nada, no pude rebelarme, solo atiné a callar, esperándo el próximo hueso, que será mañana... ¿Cómo cambiar? ¿Cómo reaccionar? ¿Qué decir? La verdad, no lo sé, solo espero que Dios tenga misericordia, ésta misma tarde y me permita parar este crimen, este atentado contra mi salud mental y anímica, para poner un pare definitivo, de modo que, luche por mí a conciencia, o me deje ir de una vez y por todas... Que Dios me ayude!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario