Me hallaba en una reunión de nuestra comunidad, y nos encontrábamos discutiendo sobre la homofobia y recuerdo haber escuchado a un chico gay joven opinar que, lo más probable para una criatura en desarrollo, al convivir con una persona gay, es que ese niño(a) también forme dicha tendencia y orientación sexual... Me horroricé al escuchar tal ignorancia de mi compañero, puesto que hasta donde sé, yo no me encuentro enferma de ningún virus GAY…
No lo dijo literalmente, sin embargo, aquel joven gay dejó entrever, que los chicos gay, por alguna razón si nos juntamos con heterosexuales, los mismos terminarán por convertirse en gay… Luego me pregunto: ¿habrá acaso algún virus gay? ¿Estamos enfermos? ¿Sufrimos alguna patología? ¿Será que no somos normales?. La respuesta es un rotundo NO.
Después de las humillaciones que sufrí por una mal llamada “Hermana de la Caridad” en una unidad educativa de monjas de la ciudad de Guayaquil, fui obligada a practicarme exámenes de todo tipo para conocer mi estado de salud, porcentaje de hormonas, y si no tenía alguna cosa anormal que haya provocado semejante rareza…
A diferencia de lo que esas “falsas hermanas de fe” católicas supusieron, todo en mí era muy normal. Más de lo que yo realmente quería, porque en mi organismo era una mujer totalmente normal, solo se trataba de mis elecciones y forma de ser. Luego entonces, mi hermana era muy pequeña y soy honesta cuando digo que me preocupaba que llegase a sentir igual que yo, y después su padre y madre me culparan por su elección…
Mientras mi hermana fue creciendo, no hubo nada que me hiciera pensar que había algo mío que la pudiera haber contaminado, hasta que finalmente poco a poco la tranquilidad llegó a mi vida cuando claramente empecé a notar que no tendría los mismos problemas que yo…
Lo curioso de todo esto, es que los niños no son tontos y todo dilucidan desde muy corta edad, y lo que puedo decir con respecto de mi hermana que ya no me preocupa que tenga mi misma elección, lo que hoy me preocupa respecto de ella es que salga en cinta tan joven, y adicional a esto ella desde muy temprana edad conoce mi orientación sexual y nunca llegó a confundirse ni a tenerme en mal concepto, mas bien por el contrario, hay una armonía, confidencialidad y un respeto muy especiales, puesto que respeta mi forma de ser y trato de llegar a ella con comprensión más que con autoridad para conocer su pensar y orientarla lo mejor que pueda en cuanto así misma…
¿Qué hay del virus gay entonces? Pues nada, porque tal cosa no existe, solo pensemos bien las cosas y démonos cuenta lo absurdo que es pensar de esa manera. Cada uno tiene su tendencia desde muy pequeños y solo es cuestión de tiempo que uno termine reconociendo cuál es la elección que tiene en cuanto a su carácter y deseo sexual. Ser gay, no significa ser promiscuo, ni ser lo más bajo de la sociedad. Solo hay que darse cuenta de lo que realmente uno desea de la vida y luchar por conseguir tu propio espacio y el respeto de la gente… Mientras tu vida y tus derechos no violen los derechos de los demás, no veo problema en ser uno mismo, porque con eso no le estamos haciendo daño a nadie…
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