miércoles, 26 de agosto de 2009

LA CRUZ DE UNA MADRE


Si bien es cierto, que la vida cotidiana de cada uno de los miembros de la comunidad gay, no es nada fácil, no hemos considerado un factor muy importante. Aunque el mundo nos ha dado la espalda, en muchos casos, incluyéndome, mi madre ha sido una base fundamental, que me ayuda a seguir adelante puesto que es la única familiar cercana con la que cuento incondicionalmente…

Y si puedo criticar, ¿por qué no puedo honrar? Si, es la fecha, pero además de ese detalle es importante recalcar que no sólo mi madre sino la de muchos de nosotros, es nada menos que el sostén de nuestras vidas. Si a nuestra madre le dolió habernos parido, estoy segura que aún con todo lo que venga, es la única persona que permanecerá a nuestro lado hasta las últimas consecuencias…

Valorar a la mujer que se encuentra respaldándonos en cada instante, no importa si no nos dio a luz, porque madre no es la que engendra sino la que cría, es así que aquella mujer que haya hecho este papel en nuestras vidas debe ser honrada en éste y todos los días; porque no hay nada mejor que reconocer y cuidar desde su cariño hasta procurar el bienestar de ésta persona tan especial. Debo decir que la madre de un chico gay y/o chica les, tienen un valor agregado muy especial…

No solo que nos respalda, sino que ponerse en el lugar de cada una de éstas valientes mujeres que adoptan la posición de apoyarnos, no es nada fácil. Recordemos que todo lo que nos sucede también le afectará a nuestra madre. Y el rechazo del mundo, no solo se hace efectivo en nosotros, sino en ella. La cruz de una madre no es otra cosa, que el hecho de soportar ver al fruto de sus entrañas, enfrentar las críticas, las burlas, las puertas cerradas en nuestra nariz y hasta el desamparo legal al que hoy en día nos encontramos sometidos…

Mi orgullo, “mi negra”, y el de todos los que podamos contar con una madre. Por supuesto “ninguna como la propia”. Propongámonos salir adelante junto a ella y para ella. Si nuestra madre es nuestro orgullo principal, debemos luchar para lograr recompensar en algo su apoyo incondicional. Lo bueno es que ella no espera nada a cambio, solo esta junto a nosotros porque nos ama; sin embargo mi compromiso principal, es lograr ser el orgullo y no “la cruz de mi madre”…
Te amo negrita mía, madrecita linda y querida!!!

1 comentario:

  1. Judith, chevere tu artículo, muy personal y espontáneo. Sólo una pregunta, ¿por qué utilizas al incio "comunidad gay" y te incluyes en ella?
    El blog es lésbico y trans según entiendo, eso nada más León Rugiente jejejeje

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