Una vez más, y recordando un antiguo escrito mío, es imperativo, volver al tema... La sociedad, es el pretexto más viejo para poder escudarse cuando se discrimina...
De las apariencias, la gente vive. Eso lo sé, desde muy joven, sin embargo, me niego a seguir la línea que determina “la sociedad”. Si pudiera ser mojigato, habría hecho un hogar convencional y no fuera, el que soy hoy...
Por supuesto que estoy contento con lo que he hecho de mi vida. Contento de mi trabajo, contento de las personas con las que laboro, de las personas con las que convivo a diario, aunque no todo es perfecto y yo tampoco, pero soy feliz, en cómo me identifico, soy feliz en cómo me siento y gracias a Dios, puedo dormir tranquilo porque mi manera de actuar y ser no le hace daño a nadie, ni paso por encima de la gente para ganar el respeto de los que me rodean...
Es así también con muchos más compañeros de gremio, los gays fuertes!!! ¿Qué hay de malo en ser diferentes? ¿Acaso no tenemos derecho de amar y ser correspondidos? Si bien es cierto, que no todos nuestros familiares conocen nuestra orientacion sexual, también es cierto que no debemos discriminar la forma de ser y sobretodo dañar los sentimientos de los que somos considerados como “fuertes”. Si, debemos ser muy fuertes de convicción y fuertes de acción para desafiar el pensamiento de los demás y derrumbar los estereotipos.
Hace poco me salieron con la babosada más grande que pude haber escuchado en mi vida... Resulta que conocí lo que aparentaba ser la mujer idónea, la compañera de vida que estaba esperando, la que me parecía un sueño haber conocido... Pues, mis queridos amigos, todo concluyó con el peor de los pretextos que me hayan dado. No fue de forma frontal, sino a modo de cobardía, me mandaron a decir que habían acabado con mis sueños e ilusiones, porque en todo caso yo era muy “fuerte”...
Fuera de otras excusillas más, entre ellas, la paranoia de un amor pasado que le atormentaba pudiera ser aún parte de mi presente.
Gays que se consideran mujeres, lesbianas que se consideran hombres. De todo hay en ésta vida, cabe la casualidad que no se trata del hecho de cambiar de sexo por cambiarlo, son diversas las opciones, son diversos los sentimientos, el mundo gay, es eso, diversidad, ambiguedad, no hay estereotipos. Bien por las mujeres que prefieren mujeres, pero me disgusta de sobremanera, aquella cojuda comparación de: “Si quisiera un macho, me conseguiría un hombre”... “Si quisiera una mujer, me consigo una”... Señores, no seamos egoístas, respetemos la forma de ser y sentir de los demás, seamos libres y dejemos ser libres, libres para amar, libres para pensar, libres para vestir, libres para ser, libres para sentir lo que quiera que sintamos ser.
Mi alejamiento de Dios, no tiene que ver con mi preferencia por las mujeres, en realidad lo que me hace sentir que tengo una diferencia irreconciliable con Dios, es que me siento un varón, aunque mi anatomía pertenezca al género femenino de forma total y no está en mi, el cambio de sexo, por más que tuviera los medios para realizarlo. Amaba cantar para Dios, más no me sentí libre de adorarle por mi forma de ser... No me iré al infierno por gusto, si me considerara una mujer, entonces no creo tener inconvenientes para poder conseguir una relación heterosexual y mantenerme en ello...
He sufrido discriminación por parte de una monja mojigata, a la cual, llevo en el libro negro de mis peores recuerdos, así como de aquella infame que me dijo: “Nunca, nunca te voy a mirar de la forma en que tú te consideras” Más nunca me imaginé que, desde mi propio mundo, aquella mujer a la que puse de forma unilateral en un altar, porque jamás objeto cosa alguna sobre mi físico y más aún sobre mi forma de ser, simplemente de un día para otro, dejó de quererme, dejó de ser mi pareja porque no le cuadró mi forma de ser y sentir, de cómo me identifico, aunque aún antes de conocerla, le advertí, previamente sobre ello...
Lo peor fue, que ni siquiera tuvo el valor de decirme que todo había terminado, que la farsa que había armado a mis costillas había concluido. Como todo iluso, me armé todo un cuento yo sólo, sin contar que aquella innoble de sentimientos, determinó acabar con las ilusiones que llegó a crear en mí, a base de palabras falsas, cantos y canciones que hoy en día, ya no tienen ningún sentido...
Señores, el compendio de desiluciones ha concluído...
No hay comentarios:
Publicar un comentario