sábado, 21 de agosto de 2010

QUIERO PASAR TIEMPO CONTIGO...

¡Cuán sencilla frase, y cuánto contenido al mismo tiempo! ¡Qué no daría por escuchar al menos una vez, ésta frase, se sentiría cómo la dicha y la fortuna por fin tocasen mi puerta!!!

Se la escuché decir a una amiga, de más de un año de casada, acerca de su esposo. Dicha frase fue comentada en el transcurrir de una conversacion acerca del tiempo extra que ella y su esposo trabajaban para poder ayudarse con sus obligaciones mensuales, a lo que ella me contó que decidió apoyar a su compañero y hacer horas extras de modo que los dos no necesitasen sacrificar demasiado tiempo en el trabajo y poder aún tener su tiempo en pareja...

Hace unos meses atrás, escuché algo similar, dedicado para mí, pero no a manera de pedido, sino a manera de reclamo y con toda la intención de abstenerse de mí, de forma unilateral, por eso y otros pequeños grandes detalles más, lógicamente, excusas tontas, para finalmente salir de mi vida, como una de tantas que ha preferido prescindir de mis afectos, sin el menor de los remordimientos...

¡Estarás bien!, ¡Encontrarás alguien mejor!, ¡Eres una linda persona, pero...! Son frases, que no tienen valor, ni sentido cuándo cuestionas el por qué de un adiós... Salidas sutiles y en ocasiones hasta hirientes, sumados a los motivos reales que les invitan a salir de nuestras vidas, conforman el compendio de un dolor tan silencioso, tan hondo y tan destructivo, en tu amor propio y hasta en tu forma de ver la vida. Todo, todo cambia, a veces hasta te transforma en alguien en quien nunca te imaginaste llegar a ser...

Otros como yo, prefieren conformarse con pensar, que ése es el destino, y que no hay forma de huir de la constante e ingrata compañera: LA SOLEDAD... Sin embargo, en contraste, hay otros como mi amiga, que estoy seguro no vive en la felicidad al 100%, sin embargo, se puede observar con facilidad que al menos hay unas ganas de compartir, hay ganas de ser pareja, hay ganas de convivir y acoplarte a la otra persona que elegiste para compañero de vida...

Romperle el corazón a alguien, no es difícil de lograr, lo realmente duro, es NO hacerlo. Cuando me vi, en las situaciones de peligro, donde podía lastimar a alguien, prefería alejarme si sabía que eso, no tendría futuro, y cuando vi a la que hoy aún es dueña de mi corazón, sabía que no me atrevería a lastimarla, más nunca me imaginé que ella tendría el valor de hacérmelo a mí. Tal vez, sea hasta iluso de mi parte, pretender creer semejante inocentada, por decir lo menos, al confiar que una chiquilla de 20 años tuviera contemplaciones a la hora de eligir entre ella misma o la persona que simplemente se encontraba al otro lado del teléfono...

“Muchas veces me pongo a contemplar que yo nunca a nadie le hecho mal, ¿por qué la vida así me ha de tratar? Si lo que busco es la felicidad, trato de complacer la humanidad...” (Tomado de la letra El dia de mi suerte - Héctor Lavoe) Cuán difícil me resulta pensar en mi mismo, antes que en los demás, que propiamente antes de ser una virtud en mí, sólo me constituye un gran defecto. Siempre recibo los golpes y nunca tengo el valor de devolverlos, tal vez sea porque sólo a mí, se me devuelven las consecuencias de mi mal proceder, en cambio, aquella que robó lo único que tenía, disfruta y duerme con el botín todas las noches...

¡Me muero de ganas por escuchar una dulce voz que le nazca decirme: “Quiero pasar más tiempo contigo...”! Pero será difícil, por no decir imposible, escucharla y disfrutarla antes de morir...

domingo, 8 de agosto de 2010

¿Y SI SE LO DIGO A ELLA?

En más de una ocasión 9 de cada 10 chicas adolescentes lesbianas, se fijan o se enamoran de otra chica heterosexual, en algún momento de su vida. Hoy en día, la juventud se halla más libertina y con ganas de saborear lo prohibido, sin embargo, hay chicas que aún no salen del closet y prefieren conservarse mirando desde lejos, por temor al rechazo.

Enfrentar un NO, es duro, lo digo porque personalmente, me ha costado mucho aprender a desenvolverme, sin embargo, me pongo a pensar cuántas chicas esperan que la mujer de su vida “esperan que les toque la puerta”. Algunas tendrán suerte, otras se conformarán con lo que encuentren. La baja autoestima y la poca valía que nos podamos profesar a nosotras mismas, influye mucho...

No existe la pareja ideal, no obstante, sí es posible encontrar un@ compañer@ que nos permita creer que la vida en pareja es algo muy bello y necesario, es el anhelo de toda alma solitaria, tener alguien con quien compartir logros y metas... Aún así el proceso es duro. Antes de conocer a mi primera pareja, me enamoré de una chica hetero, y aunque no era la primera en la que me había fijado, fue una de las experiencias más tristes que he tenido.

Cuando comprendí, que me había ilusionado con ella, lo que hice primero, fue decírselo, a mi “pequeño juicio”, yo la amaba y no pretendía mayor cosa, que supiera la verdad de mis propios labios y no por medio de chismes que pudieran ocasionar que ella se alejara, dejándome con un gran dolor, y ¿qué fue lo primero que ocurrió? Pues que más, se alejó, era menor que yo un año, y según las malas lenguas del colegio, a ella le encantaban los hombres. Me dolió, mas quedé conforme, ya que se enteró por mi y no por terceros. Meses pasaron y ella volvió a acercarse, comprendí que no la “había perdido” del todo y podría “cuidar de ella” que en ese tiempo de inocencia mía, era todo lo que yo buscaba...

Empecé a darle regalos y portarme como todo un “caballero” con ella, la llamaba por teléfono a su casa y pretendía ganarme su afecto, e ilusamente creía que con el pasar del tiempo me llegaría a querer de una manera especial, aunque no me correspondiera del todo a mis afectos. Si uds. me preguntan mi error, pues intenté inconcientemente, comprar su afecto, porque la llené de regalos y de bellas palabras, le mendigaba minutos de su tiempo y estuve a punto de morir amándola, porque no aceptaba mi existencia sin ella, y tampoco me sentí con el derecho de querer que ella cambiase para que me pudiera amar...

¿Matarse? ¡Qué tontería! ¿Por una muchachita? Pues sí, por esa muchachita; porque ella era mi mundo, era todo. No me consideré jamás alguien digno del amor de una mujer hermosa y bella como la que yo en ése momento amaba con todo mi corazón. Gracias a Dios, la cuerda que sostenía mi humanidad suspendida en el aire, se rompió y hoy les escribo éste artículo, donde les puedo contar que he amado, y me han amado. De aquella chica, sólo se que hoy es madre y al parecer soltera, jamás se mezcla el agua y el aceite, por más que los juntes en un mismo recipiente. Ella y yo, jamás podríamos ser, nada más que 2 ex-compañeros de colegio, porque yo nunca la vería como una simple amiga y ella jamás podría confiar en mí, jamás hallaría una amiga, puesto que sabía muy bien lo que sentía por ella...

Afortunadamente después que desperté a la realidad. Dos mujeres han pasado por mi vida, después de aquella y las 2 me han regalado los mejores momentos, así como los más dolorosos. Sobretodo una de ellas, la aún hoy amo y me encantaría poder amar hoy, más las cosas, no se han dado para ello. De ella, mi sueño dorado, puedo decir, que es hermosa y me llenó de mucho amor y pasión cuando la soledad nos permitió amarnos hasta saciarnos. Por lo que, en conclusión, quiero dejar mi experiencia, para que otras chicas que se hallan en éste descubrimiento, sepan que no hay mal que dure 100 años. Todos encontraremos el amor, y debemos tomar las cosas con calma, porque aunque hoy duele el desencanto, el desamor y la desilución, para que cuando el momento llegue, poder disfrutar de la belleza de amar y ser completamente correspondidas...

¿Y si se lo digo a ella? Pues, no tiene mayor caso. Decirle a una mujer que se la ama, solamente si existen razones para creer que ella nos pueda corresponder totalmente, de otro modo, solo queda resignarse y esperar que un nuevo amor aparezca...

LA PAREJA IDEAL

Siendo que en el mundo hetero y el mundo LGTB, “la pareja ideal” no es más que un mito, también es necesario decir que, es importante observar bien que tampoco es imposible encontrar un compañer@ de vida. Empezando por aceptar que todos somos diferentes y aprender los principios de tolerancia y la aceptación de los defectos y virtudes de la persona amada, sin rayar los extremos de la baja autoestima...

Personalmente desde hace 3 años creía que sólo existía una mujer que podía ser mi pareja, que ninguna otra voltearía a mirarme, sin embargo descubrí que aquello era una falacia, más falsa que un billete de $3.00. Hace casi 7 meses conocí a una mujer mucho más bella, en cuánto a su físico y en su proceder que me hizo caer en cuenta que a pesar de ciertos defectos físicos míos, me podría convertir en su amante y compañer@ de vida... Tal es así que hace poco la vi, y tanto ella como yo, temblábamos como gelatinas...

Y a pesar que hoy en día, es difícil emparejarme con ella, esto me hace llegar a la conclusión que no necesité ir muy lejos para encontrar a alguien más. Siendo que mi caso no es exclusivo, he sabido de casos similares, los cuales son muy frecuentes en nuestra comunid@d. “Si en el mundo hay tanta gente, una de ésas tantas gentes me amará...” rezaba una canción de Juan Gabriel. Sin embargo, también he podido notar que últimamente las personas han optado por ser prácticas y tratan de eliminar los sentimientos a la hora de relacionarse...

Una vez tuve una conversación con un amigo que me dijo algo muy cierto: “En una relación, manda el que menos quiere”. Pues sí, ya que por el temor de perder al ser amado, nos hace realizar las más inesperadas locuras, buenas o malas, depediendo de la persona, por supuesto. Sin embargo, la persona que menos quiere, la que demuestra menos, es quien tiene el control. Es así, que en ella está el poder de convertir a su pareja...
 
¿En qué? Pues, hay varias alternativas, no obstante la más frecuente, es en una persona que intente no volver a amar, o por lo menos intente no volverlo a demostrar, y en el peor de los casos, que busque hacer daño a sus futuras parejas, o que simplemente no le importe los sentimientos del primer ilus@ que se cruce en su camino. Eso nos ocurre a muchos de nosotros, unos toman la decisión de seguir el ejemplo y otros como yo, esperar a una persona adecuada, a pesar que dicha situación es tan improbable como que me gane la lotería, sin embargo puede pasar, porque ya compré mi primer “guachito”...

En resumen, vivir el momento, sin hacer daño a alguien más es la premisa, al menos intentar no hacerlo, recordando que la vida en un bumeran, ya que es muy cierta aquella frase bíblica tan conocida que “Todo lo que uno siembra, eso también cosechará”, por lo que, esperar a la persona adecuada es posible y necesario, así como tratar de no cambiarla para mal es lo mejor que uno puede hacer cuando de relaciones sentimentales se trata, porque hice otro descubrimiento, que si hacemos daño, puede ser que nos topemos con esa persona especial y terminemos perdiendo la oportunidad de amar y ser amad@s...
 
Y esto puede ocurrir de varias maneras, pero citaré 2: Una, que la persona que esperábamos, simplemente se diera cuenta de nuestro proceder y jamás nos diera una oportunidad, y la segunda que teniéndola le hagamos sufrir y termine encontrando alguien mejor que nosotros, que siempre hay, siendo inútil el intentar recobrarle, con los más infructuosos y vanos esfuerzos. Pensemos mejor y recapitulemos compañer@s....