En más de una ocasión 9 de cada 10 chicas adolescentes lesbianas, se fijan o se enamoran de otra chica heterosexual, en algún momento de su vida. Hoy en día, la juventud se halla más libertina y con ganas de saborear lo prohibido, sin embargo, hay chicas que aún no salen del closet y prefieren conservarse mirando desde lejos, por temor al rechazo.
Enfrentar un NO, es duro, lo digo porque personalmente, me ha costado mucho aprender a desenvolverme, sin embargo, me pongo a pensar cuántas chicas esperan que la mujer de su vida “esperan que les toque la puerta”. Algunas tendrán suerte, otras se conformarán con lo que encuentren. La baja autoestima y la poca valía que nos podamos profesar a nosotras mismas, influye mucho...
No existe la pareja ideal, no obstante, sí es posible encontrar un@ compañer@ que nos permita creer que la vida en pareja es algo muy bello y necesario, es el anhelo de toda alma solitaria, tener alguien con quien compartir logros y metas... Aún así el proceso es duro. Antes de conocer a mi primera pareja, me enamoré de una chica hetero, y aunque no era la primera en la que me había fijado, fue una de las experiencias más tristes que he tenido.
Cuando comprendí, que me había ilusionado con ella, lo que hice primero, fue decírselo, a mi “pequeño juicio”, yo la amaba y no pretendía mayor cosa, que supiera la verdad de mis propios labios y no por medio de chismes que pudieran ocasionar que ella se alejara, dejándome con un gran dolor, y ¿qué fue lo primero que ocurrió? Pues que más, se alejó, era menor que yo un año, y según las malas lenguas del colegio, a ella le encantaban los hombres. Me dolió, mas quedé conforme, ya que se enteró por mi y no por terceros. Meses pasaron y ella volvió a acercarse, comprendí que no la “había perdido” del todo y podría “cuidar de ella” que en ese tiempo de inocencia mía, era todo lo que yo buscaba...
Empecé a darle regalos y portarme como todo un “caballero” con ella, la llamaba por teléfono a su casa y pretendía ganarme su afecto, e ilusamente creía que con el pasar del tiempo me llegaría a querer de una manera especial, aunque no me correspondiera del todo a mis afectos. Si uds. me preguntan mi error, pues intenté inconcientemente, comprar su afecto, porque la llené de regalos y de bellas palabras, le mendigaba minutos de su tiempo y estuve a punto de morir amándola, porque no aceptaba mi existencia sin ella, y tampoco me sentí con el derecho de querer que ella cambiase para que me pudiera amar...
¿Matarse? ¡Qué tontería! ¿Por una muchachita? Pues sí, por esa muchachita; porque ella era mi mundo, era todo. No me consideré jamás alguien digno del amor de una mujer hermosa y bella como la que yo en ése momento amaba con todo mi corazón. Gracias a Dios, la cuerda que sostenía mi humanidad suspendida en el aire, se rompió y hoy les escribo éste artículo, donde les puedo contar que he amado, y me han amado. De aquella chica, sólo se que hoy es madre y al parecer soltera, jamás se mezcla el agua y el aceite, por más que los juntes en un mismo recipiente. Ella y yo, jamás podríamos ser, nada más que 2 ex-compañeros de colegio, porque yo nunca la vería como una simple amiga y ella jamás podría confiar en mí, jamás hallaría una amiga, puesto que sabía muy bien lo que sentía por ella...
Afortunadamente después que desperté a la realidad. Dos mujeres han pasado por mi vida, después de aquella y las 2 me han regalado los mejores momentos, así como los más dolorosos. Sobretodo una de ellas, la aún hoy amo y me encantaría poder amar hoy, más las cosas, no se han dado para ello. De ella, mi sueño dorado, puedo decir, que es hermosa y me llenó de mucho amor y pasión cuando la soledad nos permitió amarnos hasta saciarnos. Por lo que, en conclusión, quiero dejar mi experiencia, para que otras chicas que se hallan en éste descubrimiento, sepan que no hay mal que dure 100 años. Todos encontraremos el amor, y debemos tomar las cosas con calma, porque aunque hoy duele el desencanto, el desamor y la desilución, para que cuando el momento llegue, poder disfrutar de la belleza de amar y ser completamente correspondidas...
¿Y si se lo digo a ella? Pues, no tiene mayor caso. Decirle a una mujer que se la ama, solamente si existen razones para creer que ella nos pueda corresponder totalmente, de otro modo, solo queda resignarse y esperar que un nuevo amor aparezca...
No hay comentarios:
Publicar un comentario