Siendo que en el mundo hetero y el mundo LGTB, “la pareja ideal” no es más que un mito, también es necesario decir que, es importante observar bien que tampoco es imposible encontrar un compañer@ de vida. Empezando por aceptar que todos somos diferentes y aprender los principios de tolerancia y la aceptación de los defectos y virtudes de la persona amada, sin rayar los extremos de la baja autoestima...
Personalmente desde hace 3 años creía que sólo existía una mujer que podía ser mi pareja, que ninguna otra voltearía a mirarme, sin embargo descubrí que aquello era una falacia, más falsa que un billete de $3.00. Hace casi 7 meses conocí a una mujer mucho más bella, en cuánto a su físico y en su proceder que me hizo caer en cuenta que a pesar de ciertos defectos físicos míos, me podría convertir en su amante y compañer@ de vida... Tal es así que hace poco la vi, y tanto ella como yo, temblábamos como gelatinas...
Y a pesar que hoy en día, es difícil emparejarme con ella, esto me hace llegar a la conclusión que no necesité ir muy lejos para encontrar a alguien más. Siendo que mi caso no es exclusivo, he sabido de casos similares, los cuales son muy frecuentes en nuestra comunid@d. “Si en el mundo hay tanta gente, una de ésas tantas gentes me amará...” rezaba una canción de Juan Gabriel. Sin embargo, también he podido notar que últimamente las personas han optado por ser prácticas y tratan de eliminar los sentimientos a la hora de relacionarse...
Una vez tuve una conversación con un amigo que me dijo algo muy cierto: “En una relación, manda el que menos quiere”. Pues sí, ya que por el temor de perder al ser amado, nos hace realizar las más inesperadas locuras, buenas o malas, depediendo de la persona, por supuesto. Sin embargo, la persona que menos quiere, la que demuestra menos, es quien tiene el control. Es así, que en ella está el poder de convertir a su pareja...
¿En qué? Pues, hay varias alternativas, no obstante la más frecuente, es en una persona que intente no volver a amar, o por lo menos intente no volverlo a demostrar, y en el peor de los casos, que busque hacer daño a sus futuras parejas, o que simplemente no le importe los sentimientos del primer ilus@ que se cruce en su camino. Eso nos ocurre a muchos de nosotros, unos toman la decisión de seguir el ejemplo y otros como yo, esperar a una persona adecuada, a pesar que dicha situación es tan improbable como que me gane la lotería, sin embargo puede pasar, porque ya compré mi primer “guachito”...
En resumen, vivir el momento, sin hacer daño a alguien más es la premisa, al menos intentar no hacerlo, recordando que la vida en un bumeran, ya que es muy cierta aquella frase bíblica tan conocida que “Todo lo que uno siembra, eso también cosechará”, por lo que, esperar a la persona adecuada es posible y necesario, así como tratar de no cambiarla para mal es lo mejor que uno puede hacer cuando de relaciones sentimentales se trata, porque hice otro descubrimiento, que si hacemos daño, puede ser que nos topemos con esa persona especial y terminemos perdiendo la oportunidad de amar y ser amad@s...
Y esto puede ocurrir de varias maneras, pero citaré 2: Una, que la persona que esperábamos, simplemente se diera cuenta de nuestro proceder y jamás nos diera una oportunidad, y la segunda que teniéndola le hagamos sufrir y termine encontrando alguien mejor que nosotros, que siempre hay, siendo inútil el intentar recobrarle, con los más infructuosos y vanos esfuerzos. Pensemos mejor y recapitulemos compañer@s....
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